
Tengo un prisionero en mi pecho que no sabe donde ir, una mansión de poemas con corazón, que laten al viento contando cada segundo con cada palpito, simplemente por no querer ver relojes en ningún sitio, mi trabajo? tengo que darles cuerda y ponerlos en hora cada 100 años, por eso... necesito prepararme.

No hay comentarios:
Publicar un comentario